3 de octubre de 2010

Del Duero al Nervión

El sábado 2 de octubre se celebró en toda España el Día Mundial de las Aves, por lo que gente de Aranda de Duero organizó una jornada de anillamiento cerca de su ciudad. Necesitaban un anillador, por lo que me puse en contacto con mi amigo Víctor Salvador para ver si podia hacerse cargo del evento. El resultado de la pregunta fue, por supuesto, positivo.
El día antes estuvo, junto con Inma Rojo, haciendo pruebas en el lugar y resultó que atraparon una buscarla pintoja a última hora de la tarde. Yo ya había quedado con ellos en acudir a primerísima hora de la mañana a colaborar con la instalación de las redes o lo que hiciera falta pero la conversación con Víctor contándome el resultado de sus pruebas, hizo que mi ímpetu en acudir fuera mayor.
Para colmo, había decidido acercarme a Bilbao, más concretamente a la Ría del Nervión en el barrio de La Peña, para intentar ver el fumarel aliblanco que descubrió José Luis Pacheco el día 29 de septiembre. Resumiendo, buscarla pintoja por la mañana y fumarel aliblanco por la tarde; bajar desde mi casa hasta Aranda de Duero para subir después, a comer y, al acabar, rumbo a Bilbao. A esto un día le puse un nombre: Extreme Birding.
La buscarla pintoja y yo vivíamos un idilio de amor odio hasta el día de ayer. Ya eran varias veces las que había intentado verla, varios cientos de kilómetros y varias frustraciones. Pero ayer se acabó todo. En mi otro blog tenéis el resultado, aquí nos dedicaremos al fumarel.
Durante toda la mañana había estado en contacto con José Luis Pacheco, quien me iba informando de que seguía el fumarel en su sitio. También él ha sido quien amablemente me guió hasa el lugar donde se encontraba.
Llegué al barrio de La Peña sobre las 17:30 horas y a eso de las 18:00 ya estaba con él. Me lo encontré en la margen derecha descansando sobre una roca.
Estuvo así durante unos 15 minutos, tiempo suficiente para hacerle unas fotos y unos vídeos que ya colgaré aquí. La lástima era que la posición de la luz no era la mejor y su dureza era tremenda (esto en un pájaro blanco y negro, básicamente, es un problema bastante serio), porque la distancia no era demasiada.
Después de un rato así, voló y se internó río arriba para desaparecer durante un buen rato. Como sabía que volvería antes o después, me dediqué a mirar las gaviotas patiamarillas y sombrías que había aquí, encontrando una gaviota argéntea adulta entre ellas. Además, una gaviota cana encontrada por Iván Sarabia el día 29, seguía por la zona también.
El fumarel volvió a aparecer a los 15 minutos más o menos, siempre volando junto a la margen izquierda, por lo que decidí cruzar al otro lado. Mientras estaba esperando a que volviera a aparecer, llegó una familia con pan para los patos. Fue comenzar a tirar pan a la ría y prepararse un revuelo de gaviotas reidoras, lo que tardó en aparecer el fumarel y pasar a menos de 2 metros de mi en varias ocasiones. Ahora sí lo tenía cerca pero con el día ya nublado... Tomé varias imágenes.

En todas ellas pueden apreciarse muy bien todas las características propias de la especie y que sirven para separar a estos jóvenes fumareles aliblancos de los de su pariente el fumarel común. Estas características son: ausencia de "coma" ocura en los lados del pecho, mayor extensión de negro por delante del ojo, obispillo blanco y contraste entre el dorso escamado marrón y las alas grises claras. Esta especie es rara en la costa norte de España, con pocas citas a lo largo de un ciclo anual. De hecho, según han comentado en el foro de ornitología vasco "Hegan", esta debe ser solo la segunda cita conocida para Vizcaya. En cambio su estatus a nivel nacional, debe ser algo así como migrante escaso pero regular, siendo varios los humedales levantinos que lo albergan en sus pasos migratorios como los Aiguamolls en Gerona, el Llobregat en Barcelona, el Delta del Ebro en Tarragona, la Albufera de Valencia, las salinas de Santa Pola en Alicante o las salinas de San Pedro del Pinatar en Murcia, entre otros muchos. Por lo tanto, los pajareros del norte tenemos que aprovechar estas apariciones inesperadas cerca de casa para ahorrarnos un buen viaje hasta el Mediterráneo.