17 de junio de 2006

EL ALCAUDÓN CHICO YA TIENE UNA X

Bueno, pues como contaba en mi último post, el primer objetivo ya está cumplido. La primera especie que me había marcado como objetivo para este verano, ya está tachada en mi lista de las aves de España, el Alcaudón chico (Lanius minor). Además lo mio con los alcaudones es verdadero vicio, me encantan esos pájaros...
Salimos desde Burgos el pasado día 13 de junio, a eso de las 18,30 horas, después de que Miguel Rouco pasara por aquí a buscarme procedente de Salamanca. Hemos recorrido 1100 kms. y visto 66 especies. Ya que el objetivo era muy concreto y restringido a una zona muy específica también aprovechamos para recorrer otros lugares de interés ornitológico, y bimbar zonas de interés para las aves. Así, en apenas 24 horas visitamos: la Laguna de Pitillas en Navarra, el Aiguabarreig en Lérida, la Laguna de Sariñena en Huesca y la Laguna de La Grajera en Logroño.
La primera parada la hicimos en la ida hacia Lérida, en Pitillas. Esta laguna es una de las mejores de España para intentar observar Avetoro común (Botaurus stellaris). Llegamos con las últimas luces del día, y aunque no conseguimos verlo, si pudimos recrearnos con su "mugido" incansable. Además es un buen sitio para observar Garza imperial (Ardea purpurea), cosa que sí conseguimos hacer. También observamos aves que por aquí no vemos todos los días como Pato colorado (Netta rufina), Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis) o Calamón común (Porphyrio porphyrio). Con el canto del Rascón europeo (Rallus aquaticus), del Alcaraván (Burhinus oedicnemus) y de los cientos de carriceros comunes y tordales (Acrocephalus scirpaceus y arundinaceus) despedimos el día. Cenamos en el restaurante que hay justo a la entrada del camino hacia la laguna y que se llama precisamente "La Laguna"; ensalada mixta, entrecot a la parrilla, postre, café y chupito. Todo buenísimo, pero excesivamente caro, supongo que al estar vacío, y ser día de diario tenían que amortizar con los dos únicos clientes del día. Fuimos hasta Lérida y en un hotel de esta ciudad pasamos la noche.

Laguna de Pitillas, Pitillas, Navarra, jun.06. Foto Miguel Rouco


A la mañana siguiente, día 14 de junio, visita temprana al Tomillar de Alfés. A eso de las 7,00 h ya nos encontrábamos allí. Ni rastro de las famosas últimas alondras de Dupont (Chersophilus duponti) del lugar. Desayunamos en Artesa de Lleida, un café y un croissant de chocolate y nos dirigimos a la localidad donde, gracias al mejor conocedor de la especie, nos informaron que se encontraba el Alcaudón chico. Por motivos de seguridad no voy a desvelar su emplazamiento, ya que apenas crían 5 o 6 parejas, por desgracia, casi las últimas de la península ibérica. Al llegar recorrimos caminos, y nos sobresaltamos cada vez que veíamos un alcaudón a lo lejos, pero por el momento solo eran reales o comunes, hasta que apareció un bonito macho de Alcaudón chico. Llegados a este punto debo decir que, después de haber observado 348 especies (según el patrón de la lista de Reservoir Birds) en toda España y la península (nunca he estado en las islas), este pasa a ser uno de mis mejores bimbos. Por ser muy escasa, por la dificulad para encontrarlo y sobre todo, por ser un alcaudón, una maravilla de alcaudón.




















Alcaudón chico (Lanius minor), provincia de Lérida, jun.06

Después de bimbar, fotografiar y fumar el cigarro de la victoria nos dirigimos al Aiguabarreig, junto a la población de Massalcorreig, en el límite entre Huesca y Lérida. Es una pequeña zona húmeda entre la unión de los ríos Cinca y Segre, y donde disfrutamos de la observación de aves de carrizal: carriceros de las dos especies, garza imperial, pájaro moscón, martín pescador... Hicimos el recorrido típico y nos fuimos a la Laguna de Sariñena, ya en Huesca.
Esta laguna es enorme, toda rodeada por carrizal que varía de anchura según los tramos. Primero visitamos el centro de interpretación y luego nos dirigimos al observatorio que hay en la parte sur, junto al pueblo de Sariñena. Volvimos a ver la omnipresente garza imperial, carriceros y una pareja de Pájaro moscón (Remiz pendulinus) entrando y saliendo del nido. Además, un Martinente (Nycticorax nycticorax) y lo mejor del lugar, una pareja de bigotudos (Panurus biarmicus). De aquí nos fuimos a comer y a ver un ratito el partido de España, más que nada por quitarnos un poco del terrible calor del lugar, 31ºC cuando iniciamos la segunda visita a la laguna, a eso de las 16,30 horas. Desde el observatorio norte, por cierto, más que un observatorio parece un palomar o una garita de la Guerra Civil, apenas se movían bichos, sólo un grupo de entre 20-25 fumareles comunes (Chlidonias niger). Ya de regreso atravesamos toda la comarca de Los Monegros, toda una maravilla.

Garza imperial (Ardea purpurea), Laguna de Sariñena, Huesca, jun.06. Foto Miguel Rouco


De vuelta a Burgos paramos en Logroño capital para conocer otro sitio, la laguna de La Grajera. Pero como hacía buen tiempo y eran las 19,00 h, todo estaba lleno de gente, así que apenas sacamos los prismáticos un rato, eso sí, volvimos a ver a la siempre atractiva garza imperial (cuarto sitio donde la observábamos en menos de 24 horas).
Y por fín, cerca de las 21,00 h del día 14 llegamos a Burgos. Nos despedimos a la puerta de mi casa y Rouco pone rumbo a Salamanca, pero en el viaje de vuelta ya nos ha dado tiempo a maquinar un par de rutas de extreme-birding para tachar otras cuantas especies.

11 de junio de 2006

LO QUE APORTA EL EXTREME BIRDING

"De bimbos vive el twitcher", eso es verdad. Y puedo afirmarlo más aún cuando llevo dos meses sin hacerlo y la cabeza empieza a darme vueltas, y esto me hace pensar demasiado... Cierto es que el verano es una época de vacaciones para quienes buscan nuevas especies que añadir a su lista, y que, como dice el gran Xabi Varela (pajarero gallego), es una buena época para empollar bibliografía, poner tus cuadernos de campo y bases de datos al día, retocar fotos, limpiar óptica y cosas así. Salir al campo a ver a nuestras aves reproductoras, conocer sitios nuevos, quedar con pajareros que hace mucho que no ves, etc. Pero al twitcher empieza a picarle la sangre cuando pasa mucho tiempo sin boroñar, y entonces es cuando se hace un blog y se pone a escribir sobre sus experiencias en el campo, los bimbos conseguidos, los bimbos fallidos, los viajes... y se da cuenta de todo lo que esos viajes, el campo y los sitios nuevos le aportan. Amigos en casi todas las provincias de España, o al menos por comunidad autónoma, lugares impresionantes y otros menos agraciados, largas charlas sobre pájaros, anécdotas, fracasos, percances y triunfos.
Para este final de primavera y el largo verano me he propuesto varias especies a añadir a mi lista, casi todas ellas de especies nidificantes escasas en nuestro país, pero llevo una racha malísima, ya que no me coindice bien el tiempo libre. Ayer mismo se ha visto un Pelícano común (Pelecanus onocrotalus) en mi amada Villafáfila, Zamora. Si todo hubiera sido perfecto, ahora mismo estaría buscándolo por allí, pero en lugar de eso estoy escribiendo unas reflexiones que compartir con vosotros. El trabajo, siempre el puto trabajo; que en esta ocasión me impide intentar tachar otra especie, encima en mi tierra, o al menos intentar descartar que sea un escape. Tendría que estar con Miguel Rouco y Víctor Salvador, los cuales se encuentran allí ahora (y yo pegado al móvil), en busca del ejemplar que ayer descubrió Pedro Decimavilla. Pero no, estoy en casa porque trabajo esta noche y mañana...


Salida del sol, Vera, Almería, jul.2005


Como os he contado tengo un listado de especies que intentar ver este verano, pero con esta racha me parece que no me "como ni un colín". Quiero empezar por ir a Lérida a ver Alcaudón chico (Lanius minor). El siguiente sería quitarme una especie de las fáciles que afean mi lista desde hace años, Chotacabras cuellirrojo (Caprimulgus ruficollis), para lo cual me desplazaré a Salamanca, ya que un amigo tiene uno localizado al lado de su casa. A finales de este mes iré a Picos de Europa a ver el Gorrión alpino (Montifringilla nivalis), a intentarlo por ¡cuarta vez! en mi vida, ya os dije que es mi "especie maldita". A finales de julio o primeros de agosto haré una visita a mi primo, y también pajarero (suerte para mí), Juama Pérez García, que trabaja en Alicante y me tiene preparado un menú que me hace la boca agua: Carricerín real (Acrocephalus melanopogon), Alzacola (Cercotrichas galactotes), Cerceta pardilla (Marmaronetta angustirrostris) y Camachuelo trompetero (Bucanethes gitaghineus), supongo que los del sur os llevaréis las manos a la cabeza, pero para alguien del norte son verdaderas joyas. Para finalizar, el 12 de marzo salida en barco desde Estaca de Vares para ver aves pelágicas e intentar tachar la que me falta, Paíño de Wilson (Oceanites oceanicus), y así encarar el paso postnupcial con casi 360 especies...

Puesta de sol sobre las Lagunas de Villafáfila, Zamora, dic.2005


Pero todo esto son planes y, con perdón, pajas mentales. La suerte no está de mi lado y tendré que conformarme con seguir viéndolas en fotos, así que me alimento con los recuerdos de todos esos sitios que he ido conociendo a lo largo de estos años. Desde mis primeras especies en un bosque urbano junto a Zamora, mi ciudad natal, pasando por las primeras rarezas en Villafáfila y acabando por la selva de Irati en Navarra, último punto en el que he ido en busca de nuevas especies.
He visto salir el sol sobre el Mediterráneo en Almería, mientras observaba malvasías (Oxyura leucocephala), fochas cornudas (Fulica cristata) y calamones (Porphyrio porphyrio); y ponerse en la ría de Foz, Lugo, mientras bimbaba Ánade sombrío (Anas rubripes) o buscaba infructuosamente un Charrán de Forster (Sterna forsteri) en la playa de Camariñas, Coruña. Ha amanecido en Santoña con un Somormujo cuellirrojo (Podiceps grisegena) en mi telescopio y se a escondido el sol escuchando el reclamo de las buscarlas unicolores (Locustella luscinioides) en el Brazo del Este, Sevilla. Me ha llovido en Cariño, ha nevado en Fuente Dé, he sufrido la niebla en la Nava, el calor en Doñana y temperaturas de -12ºC en Villafáfila. Se ha atascado el coche en la nieve, se ha pinchado alguna rueda, me he perdido (mil veces), y se me han escapado muchisimas especies, pero a pesar de todo, estoy deseando que llegue la próxima vez, y lo que queda son todos esos recuerdos y el orgullo que sientes cuando alguien te pregunta por un sitio y tú puedes decir: "yo he estado allí".

Comilona después de una intensa jornada bimbera en Asturias, en la foto, de izquierda a derecha: Oscar Llama, Gorka Ocio, Clemente Álvarez, Daniel L. Velasco, Javier Marchamalo, Xabi Varela, Juanma Pérez García y Carolina, y Xurxo Piñeiro. Gijón, feb.2005

6 de junio de 2006

CONOCIENDO LAS HOCES DEL RÍO RIAZA

El pasado sábado 3 de junio, después de pasar una aburrida mañana delante del ordenador me propuse irme de campo por la tarde. Mi idea era haber ido todo el día pero por razones varias esperé a la tarde y al ver que se me iba hechando el tiempo encima, sin siquiera comer, le pegué un telefonazo a mi amigo Víctor Salvador, que curra de guarda medioambiental en el Parque Natural de las Hoces del Río Riaza, en la provincia de Segovia, en su límite noreste con las provincias de Burgos y Soria. Además de Parque Natural es zona ZEPA, y digamos que su especialidad son las especies rupícolas. Es un sitio que llevaba mucho tiempo queriendo visitar desde que me asenté en Burgos, ya que me queda a una hora de casa y además, desde que Víctor trabaja allí, era una visita obligada. Salí de Burgos a eso de las 14,00 h y una hora, más o menos, después estaba con Víctor.

Pared junto al Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega, Hoces del Riaza, Segovia, jun.2006

Esta vez no había ninguna especie objetivo, ninguna especie que tachar en mi lista, nada que bimbar, digamos que era una "visita de placer", sin tensión. Quizá solo una especie que he observado en muy pocas ocasiones, Collalba negra (Oenanthe leucura), atraía mi atención de manera preferente, pero si no aparecía... ¡sin problemas! Dar un paseo, charlar de pájaros con Víctor (zamorano como yo) y hacer unas fotillos de esas especies que no tengo en mi colección, pero sin prisa y sin itinerarios prefabricados.

Al poco de llegar nos damos un paseo hasta el convento del Casuar, hasta la misma orilla del magnífico Riaza, y vamos viendo las excelencias de este sitio: Buitre leonado (Gyps fulvus), Alimoche (Neophron percnopterus), Roquero solitario (Monticola solitarius), Cuervo (Corvus corax)... Y Víctor contándome donde cría el Águila real (Aquila chrysaetos), el Búho real (Bubo bubo), el Halcón peregrino (Falco peregrinus), y hablando de la población de Vencejo real (Apus melba), de Chova piquirroja (Phyrrocorax phyrrocorax), de las especies que se pueden observar en invierno: Treparriscos (Tichodroma muraria), Acentor alpino (Prunella collaris)... de las especies en paso, de las densidades de Torcecuello (Jynx torquilla), y como no, tuvimos que hablar de rarezas cuando pregunté por las míticas citas que existen en el lugar y que son de público conocimiento, del Buitre moteado (Gyps rueppellii).


Alimoche y Chova piquirroja, Hoces del Río Riaza, Segovia, jun.2006

Antes de llegar al convento observamos un ejemplar de Buitre negro (Aegypius monachus), especie de presencia escasa pero regular en la zona y que no cría. Muy guapo ver un buitre negro para la gente que somos del norte. En el cortado calizo enfrente del convento nos recreámos con el vuelo de las chovas pegadas a la pared, con las persecuciones de los aviones zapadores hacia las grajillas y con las idas y venidas de los buitres a sus nidos. De vuelta, y al final de la subida, observamos a otra de esas joyas que guarda este "pequeño Monfragüe", el Alcaudón dorsirrojo (Lanius collurio), vigilante sobre un rosal silvestre atento a que nadie se acercara a su nido.

Alcaudón dorsirrojo y Alcaudón común, Hoces del Río Riaza, Segovia, jun.2006

La tarde la acabamos en busca de collalbas negras y gracias a la experiencia de Víctor, pudimos observar dos de las parejas que crían en este entorno natural. Pájaro guapo donde los haya, al menos para los que lo observamos de "pascuas a ramos". Para acabar bien el día solo me faltó fotografiárlas, cosa imposible porque debajo de los cortados y las pendientes donde se encontraban, la sombra ya había vencido al sol.

La tarde acabó en Montejo de la Vega, despidiéndome de Víctor y de Inma, dos biólogos que trabajan en este Parque Natural y que hicieron de guías, y prometiendo una pronta visita. Un paseo así viene muy bien de vez en cuando para "desengrasar" de tanto "viaje bimbero" a alta velocidad, para que luego digan que los "twitchers" no sabemos disfrutar de los "pájaros comunes", pero ya son dos meses sin bimbar y esto se me está haciendo muy largo...


Buitre leonado, Hoces del Río Riaza, Segovia, jun.2006

1 de junio de 2006

DE PAJAREO POR NAVARRA

Si una especie me rondaba la cabeza para ser incluída en mi lista, esa era el Pico dorsiblanco (Dendrocopos leucotos). Quizá fuera por ser una de las especies con menos efectivos en nuestro país, quizá por su difícil localización, o quizá por aquello de rematar la familia de los pícidos en España, ya que era el único miembro que me quedaba, esta primavera me había propuesto marcarla como una de mis especies objetivo.
Desde que me vine a vivir a Burgos he tenido la suerte de conocer a mucha gente de por aquí, con grandes conocimientos en cuanto a las aves de nuestro país. Uno de ellos es Pedro Arratibel, burgalés de adopción pero, por suerte para mí y para esta misión, navarro de nacimiento; así que lo primero fué ponerme en contacto con él. Un par de mañanas delante de un café y toda su sapiencia y conocimientos sobre la Selva de Irati fué a parar a mi cabeza, o al menos a los mapas que él me prestó... Conocedor de la riqueza de su tierra, desgranó uno por uno, los mejores sitios para ver el leucotos en este maravilloso lugar y tomé nota de todo lo que pude. Además me describió otros sitios de interés para ser visitados en un viaje relámpago como este, que reunían las condiciones básicas para que nos acercáramos, fauna singular del lugar y cercanía, ya que en un viaje con objetivos tan marcados no puedes entretenerte mucho, ¡por desgracia!, que conste en acta, no sea que alguien me acuse de no saber disfrutar de los valores naturales que nos ofrecen cualesquiera de los rincones de nuestro país... Pero desgraciadamente, en la sociedad en la que vivimos, no disponemos de todo el tiempo que quisiéramos.


Selva de Irati, Navarra. El que va caminando es Miguel Rouco, abril 2006


Foz de Arbayún, Navarra, abril 2006

Así, con toda la información en nuestro poder, partimos el día 31 de marzo por la tarde. Miguel pasó por Burgos a recogerme, procedente de Salamanca (no sin antes hacer una paradita en su amado Azud de Riolobos) y a eso de las 18,30h salimos rumbo a Ochagavía, justo al pie de Irati, donde pasaríamos la noche. Escogimos un bonito hotel rural en la plaza del pueblo, una habitación de dos camas (pero sin mariconadas) que nos costó 54€. Antes de acostarme estuve charlando con el dueño del hotel y preguntándole sobre el mapa que en que cota se encontraba la nieve, para luego nosotros, aplicar el "plan A" o el "plan B", y no os penséis, ¡incluso teníamos un "plan C"!

Antes de que amaneciera ya estábamos cargando el coche. Por cierto, Ochagavía es un pueblo precioso, y además levantarse por la mañana escuchando lavanderas cascadeñas (Motacilla cinerea) y Mirlo acuático (Cinclus cinclus) en el río que atraviesa el pueblo, no tiene precio... Empezamos por el "plan A" y subimos por la parte occidental del bosque, aprovechando la carretera hasta donde puede seguirse. Damos un pequeño paseo por la zona, pero enseguida vemos que no es el hábitat adecuado, ya sabéis, lo que dicen todos los libros: laderas de fuerte pendiente, hayas viejas, madera muerta en el suelo... ¡que os voy a contar! Pasamos el rato observando especies de aves forestales y aplicamos el "plan B", el cual casi nos lleva a la frontera con Francia y a la parte oriental de Irati. ¡Aquí sí! Este en principio parece buen sitio, el problema va a ser caminar por esas pendientes con la mochila a cuestas, telescopios y la ropa de abrigo. Pero, ¿qué no se merece la observación de un Pico dorsiblanco? Creo que eso y mucho más. Durante el trayecto vimos especies forestales típicas de los hayedos, así: Carbonero palustre (Parus palustris), Agateador norteño (Certhia familiaris)... y luego otras que sienten predilección por los abetos, como el Piquituerto común (Loxia curvirrostra) o el Reyezuelo listado(Regulus ignicapillus), que de esta última especie botánica, también existe una gran represetación en Irati.

Sería después de caminar una hora y media más o menos cuando escuchamos el primer reclamo de nuestro afamado leucotos. Justo sería mientras hacíamos una parada junto a uno de los mojones que separan España de Francia. La situacion, nosotros pisando España y el pícido cantando en Francia, ¡no! si no lo vemos en España no contará para la lista de las aves de España... A los pocos segundos aparece una pareja que se mueve de haya en haya hasta ponerse encima de nosotros. En este momento pisamos suelo francés, pero cambiarían las tornas; ya que entonces sería la pareja de leucotos la que estaría sobre un haya español. ¡Hecho, además de bimbo, vale para la lista española! Pudimos contemplar la pareja durante unos diez minutos hasta que desapareció, y sin más, nos pusimos a caminar en dirección al coche. Durante este trayecto observamos un tercer ejemplar.

A eso de las 13,30 h. estábamos de vuelta en Ochagavía, donde repusimos fuerzas. Lo hicimos en el Asador Kixkia, donde probamos uno de los manjares de la gastronomía navarra. Lástima que ahora no recuerdo su nombre, pero constaba de alubias negras acompañadas de berza cocida y un plato de carne de varias clases (costillas, chorizo, tocino y morcillas), acompañado de vino de la tierra, cuajada y chupito de hierbas; o sea, lo justo para combinar la celebración del bimbo, la reposición de fuerzas y una amena charla. Pero nuestro viaje a Navarra no estaba completo. Había otra especie que nos hacía la boca agua, y sabíamos que estábamos en el sitio correcto y en la época correcta. Una de esas especies "comunes" que tienes pendiente de tachar desde hace años y que no encuentras la oportunidad, Mirlo capiblanco (Turdus torquatus). Ya en Burgos, Pedro me había dicho que la especie era factible, pero que quizá era un poco pronto, aunque en Avesforum yo ya había leído que las aves iban apareciendo por el norte. No se si fué por el vino o los chupitos pero cogimos la "carretera francesa", como la llaman aquí, y nos subimos hasta el puerto de Larrau, justo en el límite del bosque, y el límite de nieve, ya que a partir de aquí no se podía seguir subiendo con el coche. Yo decidí dar un paseo siguiendo la carretera, ya que también sabía que estábamos en el límite occidental de la población pirenaica de Gorrión alpino (Fringilla montifringilla), y tampoco la he visto (algún día contaré mis desgracias con esta especie). Miguel decidió quedarse a hechar un vistazo desde un mirador al borde de la carretera. No había caminado ni cinco minutos cuando Miguel me llamaba a voces. Corrí carretera abajo y nada más llegar a él me dijo ofreciéndome su telescopio: "¡Toma, bimba!", y coño que si lo hice... un grupito de mirlos capiblancos se alimentaban justo en el borde entre el hayedo y los prados montanos. Saltos de alegría, abrazos, felicitaciones y a disfrutar de estos pájaros. Conseguimos acercarnos un poco más y los estuvimos viendo a huevo. Ya en el trayecto de bajada hacia Ochagavía vimos otro grupito que, además, no sintió temor del coche y a los cuales Miguel pudo fotografiar a placer.

Acabamos el día en la Foz de Arbayún, que además de las habituales rapaces rupícolas nos deleito con un precioso ejemplar de Treparriscos (Tichodroma muraria). Nos cayó la noche, y de aquí de vuelta a Burgos, donde Miguel haría noche antes de volverse a Salamanca. En la mochila, dos especies más y un paraíso llamado Navarra.

Pico dorsiblanco, selva de Irati, Navarra, abril 2006. Foto de Miguel Rouco

Mirlo capiblanco, puerto de Larrau, Navarra, abril 2006. Foto de Miguel Rouco