29 de septiembre de 2006

VILLAFÁFILA: PASO MIGRATORIO E HISTORIA DE UNA BARNACLA CUELLIRROJA

La semana pasada anduve por mi tierra, Zamora, y como no podía ser menos el día 22 me acerqué a la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila. Tuve que ir por la tarde ya que por la mañana me fue imposible, y se presentó muy encapotada y con amenaza de lluvia, cosa que al final no sucedió.
La reserva está completamente seca, salvo tres puntos: una finísima capa de agua en la Salina Grande, la balsa de decantación (con poco interés ornitológico) y las lagunas artificiales del Centro de Interpretación; así que hacia aquí me dirigí, pero recorriendo los caminos principales de la reserva para observar el paso migratorio de paseriformes. Collalbas grises, tarabillas norteñas y varios papamoscas cerrojillos, estos en las zonas con arbustos, lo llenaban todo. En un pequeño barbecho con plantas herbáceas de bajo porte y de unos 300 metros cuadrados, se agrupaba un compacto grupo de hasta 21 tarabillas norteñas (Saxicola rubetra), nunca vi tantas tan juntitas, la mayoría de ellos jóvenes. En un borde del camino un grupo de unos 50 ejemplares de avefrías (Vanellus vanellus), se aplastaban entre los terrones para protegerse del viento reinante, esperando días mejores para seguir su viaje al sur.
Y las collalbas grises... ¡cientos, diría yo! Me detenía con cada una y trataba de estudiarlas detenidamente y buscaba ejemplares con rasgos de Oenanthe oenanthe leucorhoa, la llamada collalba gris de Groenlandia. Según los estudios, son inseparables al cien por cien en el campo y sólo se puede hacer en mano tomando medidas taxonómicas, sobre todo de la longitud alar. Hay teorías que dicen que esta subespecie tiene una mayor envergadura porque son capaces de hacer su ruta migratoria del tirón, sin parar, es decir, unos 4000 km desde sus zonas de cría hasta sus cuarteles de invierno. Esto haría que el número de ejemplares que pudieran aparecer en nuestro país fuera mucho más limitado de lo que pensamos. Pero a parte de sus medidas taxonómicas existen descripciones de esta subespecie, lo que en principio podría aproximarnos a su identificación aunque nunca con seguridad. Cuelgo tres fotos de tres ejemplares diferentes, uno de ellos podría corresponder a una leucorhoa, siempre según las descripciones de la bibliografía.

Collalba gris, macho adulto con rasgos de la subespecie leucorhoa: pecho y vientre anaranjado herrumbroso, ceja blanca más ancha que los ejemplares ibéricos y tamaño ligeramente mayor. Villafáfila, Zamora, sep.06


Collalba gris, macho adulto de la subespecie nominal en plumaje de muda. Pecho herrumbroso claro, el resto blanco al igual que el vientre, dorso marrón y tamaño ligeramente menor. Villafáfila, Zamora, sep.06


Collalba gris, primer invierno. Villafáfila, Zamora, sep.06

Una vez en el Centro de Interpretación el paso de otros paseriformes era también patente. Papamoscas cerrojillos, más tarabillas norteñas, un grupo de unos 20 trigueros jovenes, carriceros comunes, lavandera blanca y boyera, alcaudón común y una solitaria abubilla, especie nada común en la reserva.
En cuanto a los limícolas: combatiente (5, dos adultos y tres jóvenes), un grupito de correlimos menudos, avoceta común (2), algunos andarríos chicos y grandes, un grupo de agachadizas comunes, un par de archibebes claros y algún archibebe común.

Combatiente (Philomachus pugnax), hembra joven. Villafáfila, Zamora, sep.06

Combatiente (Philomachus pugnax), macho adulto mudando a plumaje invernal. Villafáfila, Zamora, sep.06


Agachadiza común (Gallinago gallinago), Villafáfila, Zamora, sep.06

Andarríos chico (Actitis hypoleucos), Villafáfila, Zamora, sep.06

Y la sorpresa del día. Cuando caminaba por el centro de repente asoma una cabeza entre la vegetación y cual es mi sorpresa cuando veo un adulto de barnacla cuellirroja (Branta ruficollis). Al principio no le doy importancia porque pienso en un "nuevo fichaje" de la colección de anátidas del centro, pero de repente.... ¡vuela, y vuela fuera del centro! Muchas preguntas vienen a mi cabeza: un pájaro extremadamente raro en nuestro país (ya observé uno hace años en diciembre en un grupo de gansos), fuera de época, sólo... Todo huele a "carroña". Pero decido seguirlo, cosa que se me hace difícil porque el animal no colabora nada, ya que no es nada confiado, y esto me mosquea más. Cuando consigo observarlo no le aprecio ningún rastro de anillas. En esto consigo hablar con una de las personas que trabajan en la reserva y me cuenta la historia. Esta barnacla apareció herida el pasado invierno en la provincia de León y fué llevada a un centro de recuperación donde se curó. Hace unos meses la trajeron a Villafáfila para que una vez recuperada del todo pudiera volar y supongo, insertarse en alguno de los numerosos bandos de gansos que en unos meses comenzarán a llegar a la reserva. En mi opinión el hecho de que permanezca en el centro, no es otro que toda la reserva está seca y este es el único punto con agua cercano y que además los ánsares comunes presentes en estas lagunas artificiales harían de cimbel y atrayente para el pájaro. Esta misma persona me confirma que el animal no está anillado, y él lo sabe porque lo manipuló a su llegada. Así que ya sabéis, si este invierno aparece una cuellirroja entre los gansos de Villafáfila, es muy posible que sea nuestra amiga. Siento no presentar mejores fotos, pero no conseguí fotografiarla "decentemente" hasta última hora de la tarde, casi cuando ya había oscurecido.

Barnacla cuellirroja (Branta ruficollis), Villafáfila, Zamora, sep.06

Y ahora al coche. En media hora salgo para Galicia en busca de un mega como es el archibebe patigualdo grande (Tringa melanoleuca) que lleva 3 días en As Forcadas, junto a Valdoviño en Coruña. Espero verlo y fotografiarlo para contarlo.


20 de septiembre de 2006

VIAJE AL SUR

Ayer llegué de mi viaje al sur en busca de pájaros y playa. Debería haber durado mucho más, pero por motivos personales hemos tenido que regresar antes. Dentro del itinerario marcado he podido visitar casi todo lo que me había propuesto, pero he tenido que prescindir de sitios tan alucinantes en esta época del año como el Brazo del Este, Tarifa, Desembocadura del Guadalhorce o el Cabo de Gata, los cuales entraban dentro del trayecto. Hemos recorrido 2720 km. que me han proporcionado 5 especies nuevas. 5 bimbos a estas alturas de la lista no está nada mal, aunque podrían haber sido, al menos, un par más. Cristina si que se ha traído un buen carro y ya está dentro del "Club 200". De mis cinco bimbos, uno de ellos es rareza.

Salimos de casa el día 12 de septiembre, y en nuestra bajada al sur queríamos hacer una parada en los arrozales de Cáceres, para tacharnos el BENGALÍ ROJO (Amandava amandava), una exótica establecida desde hace años en nuestro país y que está dentro de la Lista de las Aves de España. Pudimos localizarlos en el pueblo de El Batán, gracias a las indicaciones previas de Javier Prieta, con el que me había puesto en contacto días antes vía mail. Literalmente me dijo que en esa zona había "miles", y no se si será así, pero que hay muchos, muchísimos, puedo certificarlo. Recorriendo los caminos entre los arrozales y siguiendo los carrizales pararelos, puedes verlos en pequeños grupos entrando y saliendo de la vegetación. Además son muy ruidosos y nada tímidos. Eso sí, imposible hacerles una foto mediante digiscoping, ya que no paran quietos. Tomamos caña y tapa en un bar junto a la preciosa muralla de Galisteo y seguimos rumbo al sur.
Cuando llegamos a Sevilla, decidimos intentar otro de los objetivos de nuestro viaje, el ALZACOLA (Cercotrichas galactotes) antes de dirigirnos a Matalascañas, donde pensábamos instalarnos un par de días. Otra vez gracias a un ornitólogo local, gran conocedor del campo sureño y además amigo mío, Paco Chiclana, llegamos a la zona de Los Palacios. La tarde se presenta horrible, ¿quién dice que no llueve en el sur?, debe ser que llevamos la lluvia desde el norte... Tormentón al canto y sin mucha convicción y con sólo los prismáticos al cuello paseamos en busca de este hermoso túrdido. ¡Ni 30 metros habíamos andado cuando aparecen dos ejemplares a huevo, posados sobre unos girasoles resecos, y yo sin telescopio ni coolpix! Los observamos un rato, mientras vuelan a esconderse en una higuera. Damos media vuelta al coche a por los bártulos, pero cuando volvemos, observamos que han volado a lo más profundo de una tierra plantada con algodón y su observación se hace poco menos que imposible. Matamos el rato viendo un gran bando de gorriones morunos (Passer hispaniolensis) y alguna tarabilla norteña (Saxicola rubetra), y con la noche llegada de repente debido al cielo encapotado nos vamos a Matalascañas, Huelva, a descansar hasta el día siguiente.
Antes de que amaneciera el día 13 ya estaba pateando la playa de Matalascañas observando con detenimiento todo lo que se movía. Con las primeras luces del día había dos grandes barras de gaviotas: sombrías, patiamarillas, de Audouin y alguna picofina. Junto con ellas, charranes patinegros, y aquí es cuando se me aceleraba el corazón, pero ninguno tenía el pico amarillo, ¡a mí pesar!. Como curiosidad, un precioso macho de oropéndola (Oriolus oriolus) posado sobre la arena de la playa, pensándose si cruzar el mar o no. El resto del día lo pasamos en la playa aprovechando el buen tiempo.
El día 14 habíamos quedado con Paco Chiclana y el resto de la "Peña de los jueves": Mario Martín, Ricardo Martín y Jose Luís Anguita, para pajarear por la zona gaditana de Sanlúcar de Barrameda y Chipiona. Por la mañana, visita turística por la ciudad de Sevilla, la cual no conocía (Cris sí, asi que hizo de guía); por cierto, cuando dicen que es una de las ciudades más bonitas de España, ya sé porque es. Nos metemos un arroz a la marinera en un buen mesón andaluz y a las 16 horas estamos junto al estadio del Betis esperando a los pajareros andaluces, que llegan puntuales a la cita. Nos dirigimos a un playón pedregoso entre Sanlúcar y Chipiona donde podemos observar varias especies de charranes, gaviotas de cinco especies y limícolas varios; y con Doñana enfrente. Aquí sí pude hacer digiscoping como Dios manda por fín, aunque últimamente no ando nada fino.


Pagaza piquirroja (Sterna caspia), Charrán patinegro (Sterna sandvicensis), Charrancito común (Sterna albifrons), Playa de Montijo, Chipiona, Cádiz, sep.06

De aquí fuimos a buscar otro de los objetivos del viaje, el VENCEJO MORO (Apus affinis). Con nuestros acompañantes no tuvimos problema. Nos llevaron directamente al sitio y sólo tuvimos que esperar a que aparecieran. Bueno, mejor dicho, a que apareciera, porque aunque esperábamos más, al final de la tarde y tras varias horas de observación solo vimos uno, eso sí, a placer. Estas fotos están hechas a pelo con la coolpix.

Vencejo moro (Apus affinis), Chipiona, Cádiz, sep.06



¡Qué buena gente esta del sur! Te llevan de pajareo, te permiten ver especies que nunca has visto, conoces sitios impresionantes, pasas una tarde agradable y la rematamos con unas cañas y unas tapas tradicionales en un bar de playa, y encima no te dejan ni invitarles a una ronda. Desde luego que si algún día me devuelven la visita, como me prometieron, van a saber lo que es un buen arroz a la zamorana y unas morcillas de Burgos. Un consejo, si algún día bajais al sur y tenéis la oportunidad de probar una ración de "ortiguillas", ¡ni os lo penséis! No hagáis caso del nombre, no tienen nada que ver, y es una de las mejores cosas que he probado en mucho tiempo. En principio desde Chipiona, Cris y yo, íbamos a ir a Tarifa, pero por motivos que he contado antes decidimos subir hasta Alicante y no lo pensamos dos veces. Desde aquí, nos pusimos en camino. Paramos a dormir en mitad de la sierra granadina, para despertarnos con Sierra Nevada de fondo.

La suerte de tener un primo que vive en Alicante es una pasada (por el tema de tener casa gratis al lado de la playa), pero que encima sea pajarero como yo... ¡eso ya es la ostia! Llegamos a Alicante el día 15 a media tarde, a casa de Juanma y Carolina, y ese mismo día por la noche, ¡volví a bimbar!. Ya conté alguna vez aquí que había una especie que afeaba mi lista, el CHOTACABRAS PARDO (Caprimulgus ruficollis). Pues bien, desde la noche del pasado 15 de septiembre, ya no la afea. Cuando regresamos del transecto nocturno en busca de chotacabras nos acostamos pronto porque al día siguiente había que recorrer los humedales del sur de la provincia de Alicante en busca de mi quinta boroña.

Las primeras luces de la mañana aún eran incipientes cuando amanecía en el Clot de Galvany, en Elche. La laguna de contacto amanecía con malvasías (Oxyura leucocephala), azulones (Anas platyrhynchos), cucharas (Anas clypeata) y zampullines comunes (Tachybaptus ruficollis) sobre su lámina de agua, pero ni rastro de la anátida que buscaba. Aparecieron hasta tres calamones (Porphyrio porphyrio) para amenizarnos el rato, ya que para los del norte, estos son bichos de ciencia ficción. Sobre nuestras cabezas pasaron dos águilas calzadas (Hieraaetus pennatus), una de ellas con cabeza y hombros blancos, y al poco rato un precioso halcón abejero (Pernis apivorus).

Malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala), Clot de Galvany, Elche, Alicante, sep.06

Al no tener éxito en esta laguna, nos bajamos a la más grande. Debido a la sequía parcial, sus orillas estaban ideales para limícolas, y así observamos: andarríos bastardo (Tringa glareola), chorlitejos patinegro (Charadrius alexandrinus), chico (Charadrius dubius) y grande (Charadrius hiaticula), andarríos grande (Tringa ochropus), correlimos menudo (Calidris minuta), zarapitín (Calidris ferruginea), tridáctilo (Calidris alba) y común (Calidris alpina), archibebe común (Tringa totanus), cigüeñuelas (Himantopus himantopus) y una agachadiza común (Gallinago gallinago). Además había un paso brutal de lavandera blanca (Motacilla alba). Un joven tarro blanco (Tadorna tadorna), unos flamencos (Phoenicopterus roseus) y unas cuantas golondrinas dáuricas (Hirundo daurica), también se dejaron ver a placer. Pero ni rastro de mi próximo bimbo, así que cambiamos de lugar.

Flamenco común (Phoenicopterus ruber), Clot de Galvany, Elche, Alicante, sep.06

Del Clot nos fuimos a las Salinas de Santa Pola. Sitio impresionante para ver aves, pero de muy difícil acceso, al menos para los profamos. Centenares de flamencos, gaviotas picofinas (Larus genei), reidoras (Larus ridibundus) y patiamarillas (Larus michaellis). Un grupo de espátulas (Platalea leucorodia), multitud de garzas reales (Ardea cinerea) y garcetas comunes (Egretta garzetta). Charranes, charrancitos, fumareles comunes y varias especies de limícolas. Y por fín, a una distancia más grande de lo que me hubiera gustado, mi bimbo deseado, un grupo de 5 ejemplares de CERCETA PARDILLA (Marmaronetta angustirostris). Los nervios y la calima me sobrepasaron y no pude hacerles ni una foto decente. Gracias a la colaboración de un aguilucho lagunero (Circus aeroginosus) pasaron volando bastante cerca, y fue cuando las observé a placer.

Vuelvepiedras (Arenaria interpres), Salinas de Santa Pola, Alicante, sep.06

El calor ya apretaba muchísimo y fuimos a acabar la mañana a la laguna de La Mata. No sin antes hacer la parada de rigor en un bar de esta localidad costera para tomar un refrigerio. La laguna estaba totalemente "caput". Lo más interesante fué un grupo de chorlitos grises (Pluvialis squatarola) y un vencejo pálido (Apus pallidus), otra especie a la que los del norte nos quedamos mirando ensimismados. Para casa a comer y dormir una merecida siesta. Allí no se puede hacer otra cosa entre las 14 y las 18 de la tarde.

Y fué a las 18 h. cuando salimos en busca de los camachuelos trompeteros (Bucanetes githagineus) que habitan esta provincia, pero aquí es cuando hay que aplicar eso de: "siempre hay que dejar algo para volver otra vez". Me conformé con ver una hermosísima collalba negra (Oenanthe leucura).

El domingo 17 de septiembre lo pasamos por la mañana en la playa, a mediodia comiéndonos una paella con pescado y ali-oli (bimbo gastronómico, al igual que las ortiguillas) y depués durmiendo la siesta. Al atardecer volvimos al embalse de Elche a dar un paseo y volvimos a ver un chotacabras pardo al anochecer.

Mientras yo andaba por el sur, aquí en el norte ha habido una entrada chachi de rarezas, entre ellas de correlimos canelo (Tryngites subruficollis), creo que se han visto hasta 5. Es una especie que yo no he visto, pero al igual que me sucedió con el entradón que hubo de esta especie en el 2004, he estado en el sitio equivocado en el momento oportuno. Ahora he vuelto, ¡aparecer si sois valientes!. Aunque mi viaje ha sido una pasada, 5 bimbos en pocos días. Ya casi me tengo liquidado el sur peninsular. El año que viene, camachuelo trompetero y carricerín real.

Quiero dedicarle este texto a Javier Prieta, los pajareros sureños de la "Peña de los jueves", a Juanma y Carolina y, por supuesto, a Cris por acompañarme y aguantar todo lo que aguanta.

10 de septiembre de 2006

ESTACA DE BARES II

Ayer, día 9 de septiembre, tuvo lugar la segunda salida programada para este año desde Viveiro, Lugo, para ver aves marinas. Me apunté con la intención de bimbar el Paíño de Wilson (Oceanites oceanicus), pero lo tendré que dejar para el año que viene... ¡perfecto, ya tengo una excusa para volver! (esto es lo que pensamos todos cuando se nos escapa una especie, pero en el fondo nos jode).
Salimos del puerto de Viveiro un poco más tarde de las 10 de la mañana. Éramos unos 30 participantes a las órdenes del "capitán" Xurxo Piñeiro. En total observamos 27 especies de pájaros, sumando a las marinas las especies que vimos en nuestro transcurrir por la ría: chorlitejo grande, ostreros, andarríos chicos, lavanderas blancas y boyeras... etc, pero centrémonos en las marinas.
Nada más salir de la bocana de la ría y mucho antes de tan siquiera empezar a tirar "chum" por la borda (un chum que llevaba 2 litros de un concentrado que yo personalmente había estado preparando días antes) aparecieron los primeros grupos de negrones comunes (Melanitta nigra) y los primeros ejemplares de Pardela cenicienta (Calonectris diomedea), Alcatraz atlántico (Morus bassanus) y alguna Pardela sombría (Puffinus griseus). A continuación los primeros págalos parásitos (Stercorarius parasiticus) y grupos de charranes comunes (Sterna hirundo).



Págalo parásito (Stercorarius parasiticus), Estaca de Bares, Galicia, sep.06. Foto: M.Rouco

Nos adentramos un poco más en la mar que estaba muy tolerante esta vez, a diferencia de la salida de agosto, para satisfacción de muchos de los participantes ya que esta vez no ha habido ninguna baja, o sea, ninguno aportó cantidades "extras" de chum.
Durante este trayecto se vieron los primeros págalos pomarinos (Stercorarius pomarinus) y págalos grandes (Stercorarius skua), así como las pardelas baleares (Puffinus mauretanicus). Hasta que al fin decidimos aminorar la marcha y empezar a echar chum. El espectáculo fue indescriptible. Un grupo enorme de gaviotas se lanzaban sobre el agua, siempre detrás de los charranes comunes a los que se le habían unido fumareles comunes (Chlidonias niger). Todos comían lo más rápido que podían. Hicieron su aparición los paíños europeos (Hydrobates pelagicus) en número considerable. Y los págalos de las tres especies que antes he descrito buscaban a los comensales con los buches más llenos. Mientras, los alcatraces observaban el revuelo. Disfrutamos de todo esto durante media hora larga, hasta que la cosa se calmó y decidimos adentrarnos un poco más en la mar aprovechando su benevolencia.
Fue en este instante cuando observamos a la primera de las 4 ó 5 gaviotas de Sabine (Larus sabini) que observaríamos más tarde. Además, decidió volar en paralelo al barco y seguirnos durante un rato, hasta que echamos más chum y por fín se acercó para poder observarla "a huevo".


Gaviota de Sabine (Larus sabini), Estaca de Bares, Galicia, sep.06. Foto: M.Rouco

Las especies más abundantes que observamos durante el día, a parte de gaviotas y alcatraces, fueron en cuanto a pardelas, la sombría y por parte de los págalos, el parásito. Nos hartamos a ver parásitos de todas las formas: jóvenes, subadultos, adultos claros y adultos oscuros. Toda una clase de ornitología en directo.
Pero aún faltaba lo mejor. Cuando habíamos decidido que estábamos en el lugar perfecto para volver a echar chum en abundancia volvimos a parar los motores del barco y nos pusimos en alerta. Mientras Xurxo lanzaba el chum, todos los charranes comunes que venían siguiendo el barco se lanzaban a por él. Luego los fumareles, a continuación las gaviotas sombrías y patiamarillas, hasta un gavión (Larus marinus) apareció en escena, luego 3 gaviotas de sabine más, pardelas sombrías y baleares, alcatraces, paíños europeos, págalos pomarinos, parásitos y grandes, todos juntos; también se unieron hasta 3 ejemplares de Charrán patinegro (Sterna sandvicensis) y alguien vió un par de charranes árticos (Sterna paradisaea). Pero fue una vez más esa voz ya familiar la que se alzó en medio de la multitud... ¡Raberoooooooooooooooooooo! Era Dani "Bimbo" el que había localizado un joven de Págalo rabero (Stercorarius longicaudus). Pero a penas fueron unos segundos de observación... y todo quedó ahí. Vimos unos lances tremendos de los parásitos persiguiendo charranes, sobre todo uno en el que el charrán trataba de escapar de su perseguidor ascendiendo en vertical, pero finalmente el págalo le lanzó varios ataques que hicieron que el pobre charrán común perdiera su tesoro en beneficio del, bien llamado, págalo parásito.
Pero ayer la suerte estaba de nuestro lado y al poco rato, mientras volvíamos y dejábamos atrás la algarabía, un segundo joven de rabero estaba posado sobre el agua a pocos metros del barco. Posado con 3 parásitos ¡para que pudiéramos ver las diferencias in situ mientras el maestro Dani nos las explicaba de viva voz! Todo un lujo. Os dejo tres fotos excepcionales del rabero. Una posado en el agua, otra levantando el vuelo junto a dos de los parásitos que tenía a su lado y una tercera en vuelo solitario.

PÁGALO RABERO (Stercorarios longicaudus), Estaca de Bares, Galicia, sep.06. Fotos: Miguel Rouco

Sobre el agua

Junto a dos págalos parásitos
En vuelo solitario

Dejábamos atrás el tremendo espectáculo que habíamos vivido, incluído el págalo rabero. Y volvíamos a puerto con un subidón tremendo. Durante la vuelta fuímos observando especies que llevábamos viendo durante todo el día, salvo un Chorlito gris (Pluvialis squatorola) en migración y varios ejemplares de Charrancito (Sterna albifrons).
Desembarcamos sobre las cuatro de la tarde y después de algunas despedidas, otros nos fuimos a tomar el tan ansiado refresco a un bar cercano (como no... otra vez soplando).
Vuelvo para casa sin tachar ninguna especie, pero ha sido la mejor experiencia que he tenido viendo marinas en mi vida.
Quiero agradecer a mi amigo Miguel Rouco el haberme cedido las fotos para ilustrar este relato. Dentro de unos días seguro que actualizará su web (cuyo enlace tenéis en la lista de links de este blog) y podréis ver el resto de especies tan magníficamente fotografiadas. ¡A ver cuando coño me compro un cámara reflex! que para estos menesteres el digiscoping todavía no está suficientemente desarrollado, ni creo que lo esté nunca.
Espero que lo de bimbar vuelva pronto, cosa que sucederá en mi viaje al sur, que inicio en 3 días.
Seguiré escribiendo.

7 de septiembre de 2006

DE VACACIONES...

Pues sí, desde hace cuatro días estoy de vacaciones pero todavía no he podido empezar a disfrutar de ellas, cosa que cambiará a partir de mañana.
Con el tiempo que ha hecho estos días ha sido imposible salir al campo. Y es que 37ºC aquí en Burgos a principios de septiembre no es nada normal. El paso migratorio es escaso para lo que debería ser en la época y si no mirar los blogs de los pajareros gallegos y asturianos, y llegaréis a la misma conclusión. Pensé que nunca iba a decir esto, pero: ¡el mal tiempo por fín ha llegado! Y es que eso de que luzca el sol está muy bien, pero cada cosa a su tiempo, y estamos en una época del año que no se corresponde con la climatología existente estos dias.
Así que entre esto, y que tenía cosas pendientes que hacer no he podido salir al campo. Pero mañana termina mi sequía. Y es que mañana por la tarde, Cris y yo, salimos para Viveiro (Lugo) a subirnos al barco que partirá de esta ría hasta enfrente de Estaca de Bares el próximo sábado día 9. Va a ser mi segunda vez en menos de un mes, mi segunda intentona al Paíño de Wilson (Oceanites oceanicus), a ver si esta vez hay suerte. Sin renunciar a otra de las especies que pueden llegar a verse en este postnupcial y en estas fechas, Charrán rosado (Sterna dougallii). Dos bimbos potenciales, no está mal a estas alturas...
Pero ahí no acaban mis planes. Volveremos a Burgos el sábado por la noche, y el martes nos vamos de viaje al sur. ¡Sí! voy a saldar cuentas con unas cuantas especies sureñas. Vamos a recorrer parte de la costa de Huelva, Sevilla, Cádiz, Málaga, Almería, Murcia y Alicante, o lo que es lo mismo: Doñana, Brazo del Este, Bahía de Cádiz, Tarifa, Desembocadura del Guadalhorce, lagunas almerienses, Cabo de Gata, Mar Menor, Clot de Galvany y El Hondo... y lo que salga; alternando playa y gastronomía con incursiones pajareras en busca de hasta ¡8 bimbos potenciales! que me quedan por allí. Después de aprobar en septiembre mi asignatura pendiente, mi lista de las aves de España quedará bastante completa (sin contar que nunca he visitado Canarias). Y os contaré todo aquí.
Para amenizar este pequeño texto os dejo esta foto: "Alegoría del twitcher", todo preparado para salir en cualquier momento a cualquier sitio en buscar de esa rareza de la que te acaban de avisar vía sms. Por supuesto, las baterías de los aparatos eléctricos están cargadas... Mi gato, Delaware, decidió posar también. Ahí os queda.

Telescopio, prismáticos, coolpix, GPS, mochila y, mi gato, Delaware (Felis delawarensis).

4 de septiembre de 2006

ESTOS SI QUE VUELAN ALTO...

Mi pequeño homenaje a estos chicos de la ÑBA. Ganar un mundial de baloncesto, ¡eso si que es una rareza! I love this game!!!